Archivo de la etiqueta: Sexualidad

(…)

Mientras
la
araña
tejía
el
tiempo,
nos
acostábamos
a
hacer
el amor
o
el sueño.

 

Por Berenice Pacheco Salazar
De “La tarde en que la oruga abrió sus alas” (2011)
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La anciana en mí

La anciana en mí
es la mujer que ha vivido
enseñado
pintado
escrito
bordado

La anciana en mí
recoge semillas
a lo largo del camino
y cuando cae la noche
entra en trance profundo
renaciendo en cada amanecer

La anciana en mi
descubre el placer
lo disfruta
vinculándolo
al poder ancestral
de las mujeres

La anciana en mí
entona un himno de alegría
celebra su descendencia
expande su existencia
su sabiduría
su amor

La anciana en mí
aúlla, canta, baila
y al morir
sale en las noches
morando los sueños
revelando imágenes
de los jugosos frutos
de su vida salvaje

La anciana en mí
es eterna
resurge
vive a través
de cada danza
cada canto
cada cuento

Pinto, cuento, canto, danzo
mi naturaleza salvaje emerge
en cada renacer
cuento un cuento
y cuando termina el cuento
empieza otro cuento
y cuento, cuento, cuento
y cada vez que te cuento
encuentro un nuevo cuento
que te cuento.

Por Nelsy Aldebot Reyes
imagen tomada
http://es.paperblog.com/las-brujas-sabias-184751/

Mujeres

Mujeres bellas
llenas de fuego y vigor
ojos grandes, sensuales
jugando al baile del amor
danzando libremente
alzando el vuelo

Fuego interno
libertad para fluir
juntas, solas, con otras

Mujeres danzantes, amantes
girando
en un mágico baile de pañuelos
cabelleras, caderas

Volando, flotando
sin obstáculos
sin tropiezos
sin limites

Sueño erótico
fantasía exótica
fluyendo por mar y viento
recogiendo energía terrenal
transformándome en
mujer rica, bella
erótica, sensual

Por Nelsy Aldebot Reyes
en “Extasis Magico”
Imagen tomada de http://www.dignidadidentidadysoberania.com/2011_03_06_archive.html

Haciéndonos

Pocos placeres se comparan
con el de un día en pijama
en casa
despeinada
descalza.

Levantarme a la hora que me da la gana
y seguir durmiendo después de eso.
Cubrirme toda de libros,
parir versos y prosa sin que nadie juzgue mi muerte.

Sentirme diosa sin máscaras ni abismos,
sin necesidad de rímel, tacones, uñas pintadas.

Ser yo   sin disfraz,
cubierta de las manchas y ojeras
que me hacen tan única y hermosa.

Ser yo, como nadie me ve,
sin simulacros, ni poses;
con mis locuras, miedos, curvas y amores.

Comparable a ese deleite, amor,
sólo tú cuando me amas
así                     tal cual soy,
sin exigirme ser otra       de mitología, revista o cine independiente,
y me sumerges en el rastro galopante de la noche
para quedar tú y yo
en un éxtasis mágico,                              descalzo, descalza,
haciéndonos como nos da la gana.

Por Berenice Pacheco Salazar
La tarde en que la oruga abrió sus alas”, 2011