Archivo mensual: octubre 2012

DONCELLA TARDíA

tristan e isolda

Desperté con el cielo entre mis brazos, vislumbrando las gaviotas a través de la ventana.Sobre el pasto reposaban las amapolas libres y risueñas. Mientras gotitas de roció nos bañaban el rostro en aquella mañana después de haber sido aquella noche tan larga.

Me sentí mujer. Me sentí madura. Una mancha de sangre era la prueba del dolor placentero que mi flor ya en retoño invadía. ¡Fue un  Momento glorioso aquel día!.  Aquel mi instante invadido de gozo. Sabor a delicia; frescor hiriente de gritos y punzadas. ¡Oh torturante y placentera morada! .La que aquella noche probaste dulcemente.

Arraigada al toque de tus besos como recién nacido adherido al seno de su madre. En un amanecer de domingo irónicamente deleitada por el  dolor y al fin liberada del yugo tardío de la desesperación que antes en doncella silente dormía.

BY: YENERYS AYBAR  R.

http://sobreleyendas.com/2011/05/23/la-leyenda-de-tristan-e-isolda/

Anuncios

Lluvia

 

Lluvia…

Cielo nublado….

Veo el agua caer

La tristeza me adormece

La nostalgia se apodera del alma

Escudriño en los laberintos oscuros de mi Ser

Buscando el rayito de luz escondido  en alguna esquinita oculta

Sé que tarde o temprano aparecerá

Como lo hace el Sol después de cada tormenta

Creando un arcoíris en las últimas gotas de la lluvia

 

Por Ekaterina Nikitenko

Agradecer

Agradecer al aire que me abraza al abrir los ojos
A este calorcito que fluye de su cuerpo aun dormido a mi lado
Al canto del pajarillo que entra por la ventana
A este chorrito de agua que humedece mi cara
A este dolorcito en la cadera que me recuerda que estoy viva.
 
Agradecer al gato que se frota en mis pies al verme en la mañana
A este rayo del sol que entra sin pedir permiso
A la gota de lluvia que me bautiza sin previo aviso
A los ojos adormecidos de mis hijas al levantarse en la mañana
Al cansancio que siento al final del día. 
 
Cuantas cosas tenemos para agradecer y no las percibimos
Cuantas horas pasamos abrumados sin sentido
Me detengo por un momento
Y agradezco al Señor por el milagro de la vida.
 por Ekaterina Nikitenko

ILUMINACIÓN

La entrega
Sublime
De estar conmigo
Sentir mis vibraciones
El Espíritu elevarse
Hacia el cielo
Vivir los movimientos de mí ser
En la danza de mis células
Como olas que van y vienen
Llegar al éxtasis místico
A través del amor
y el contacto con mí templo
Sentir mis raíces
Irradiar todo mi ser
En rayos de luz
Que se expanden
Hacia el infinito

Por : Xiomara Altagracia García

Imagen tomada de ;   centroanunaya.com

SI ALGUNA VEZ

Si alguna vez

Las olas sé vistieran de luna

El horizonte de golondrinas

Si alguna vez

Los retoños de primavera

Florecieran debajo del mar

La lluvia Jugara con las estrellas

Sobre las llanuras del silencio

Si alguna vez

El sol sé vistiera de azul y danzara junto al viento

En las colinas del alma

Y si alguna vez

Los árboles dibujaran  arcoíris  al anochecer

 

 

Por : Xiomara Altagracia García

Credo

 

Creo alentador el rayo luz que avisa

el momento de cabalgar

por encima de las cosas

¡en la mañana de este nuevo día.!

 

Creo en la soledad

¡bienvenido nicho de encuentro!

conmigo

hilvanada al disfrute de curioso

encuentro con los otros.

 

Creo en la tizana

de efecto a largo plazo,

en el apretón de mano

muda la voz

¡el expresivo gesto!.

 

Creo en cosas que me aconsejaron

no creer,

Creo en la vigencia de los valederos

y por lo que desvelo

mas reconozco tras pies

y recurrencia por banales afanes

y delirios.                  

 

Creo posible la maldad que

quiebra las reservas de la fe atesorada

muy a pesar de la justeza

y permanencia del bien y la bondad

entre nosotros.

 

María Hortensia de la Cruz    9-10-2012

Fotografía: Manuel Colón

 

Dones

                                                                                                                                                                            Ilustracion Maria H de la cruz.

Depositaria soy.

Atesoro dones

hacen de mí, la que cambia el curso a tu mirada

y adivina y goza tu sonrisa.

abunda mi aliento y alcanza para dar.

Bendigo la infancia, su pregunta y su sonrisa.

Bendigo la mesura de esta anciana.

Bendigo la ilusión de mamá que me dijo, sigue cula, sigue.

Bendigo su amor,

su amor de lavandera.

Le debo el don de presentir la lluvia y conversar con las nubes

el don de sentir y clasificar la brisa y unas veces quedar gozosa envuelta por el viento

el don de acompañar y querer estar

el de inventar hasta que aclare el día

el don de liberar la palabra y juntas clarear

cual el día…

María Hortensia de la Cruz   2012-10-06