Niña

 La poesía cruzó el parque

a la acera del frente

sus pasos dirigía

compungida la faz

dos bolsas de papeles

 y comida, pesaban a su espíritu.

 Regordeta y quinceañera

la niña de espaldas

al verde estanque

de aguas muertas,

ya no fuente

opacó al sol del mediodía.

 El soldado pleno de sueños

y lascivia palpitante

sabedor de lo que hacía, la miró

siguió el curso a la moneda

y le dijo, pide, a la promesa niña, pide

vas a tener lo que quieras, todo lo que quieras.

La poesía furtiva

miró y sonrió

la sin razón, el bochorno

del cadente sol

olvidó por un instante.

Una sonrisa trocó su pena

en un modo de decir

¡haría lo mismo!

 Qué extraño ritual

cuál atávico sentido

hace que la niña

bajo este rayo de fuego

musite ajena a todos

y de espalda al mausoleo

cuando mis ojos

y la cadencia de estos versos

allí la vieron?

Por María Hortensia De La Cruz

De Canto Rodado

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