Archivo mensual: octubre 2011

Aurora

Aurora del día

¿Qué me prometes?

Me prometes un nuevo desafío

Me prometes un día de sol

Me prometes un día de lluvia

Aurora del día

¿Cómo te acojo?

Te acojo con alegría

Te acojo con miedo

Te acojo con esperanza

Aurora del día

Tantas promesas

¿Qué me traes?

¿Qué te llevas?

Aurora del día

Mis sueños y mis miedos

Nacen y mueren contigo

Mis anhelos y esperanzas

Toman fuerzas contigo

Aurora del día

Un comienzo nuevo

Un nuevo fin

Por Ekaterina Nikitenko

Transición

Mirada perdida

En el infinito entre nubes blancas

Fue su mirada culminación de caminos entrelazados

Mis manos tocaban su templo en la oscuridad de su ser

Yacía sumergido en las penumbras del amanecer

Padre padre ahí estaba en el vaivén de tu aliento

Mi corazón palpitaba al compás de tu mirada

Llego llego el instante

De ir perdiendo tú aliento

Viajabas en el infinito sumergido en la quietud del tiempo

Fluías danzaba entre colores violetas

Palomas blanca llevadas por el viento

Aguas profundas en la puerta de tu templo

Mojaban mis manos en aquel momento

Invadida por la tristeza de tu partida

Y los colores de tu último aliento

Reflejado en el bailé de tus labios dibujando

Tu alegría infinita hasta el último instante

Danzabas con el viento

Alegría, alegría, baile, danza goce dejaste en cada movimiento

Haciendo de tu estadía un gran universo

Fundiste tu aliento entre la luz brillante

Dejándote llevar por el movimiento de la nada

Tu alma inspirada en la melodía de las aves

Bailaba en la quietud del tiempo

Tu espíritu danzaba envuelto en

En la luz dorada del silencio

De las estrellas multicolores

Y así apagaste la luz de tus ventanas

Levantando el vuelo hacia la estancia

Del tiempo.

 

Por Xiomara Altagracia García

Mirada

Aleteo en el silencio
De tus ojos.
Sonrisa,
mirada de fuego
 Al rayar el alba
Toques profundos
Cosquilleo en las ventanas
De tu morada
Un nuevo amanecer,
Florece dentro de tu alma
 En el canto del silencio
De las montañas.

Por Xiomara Altagracia García

Mujer

El cavilo de sentido se rompió

puso  letargo, puso espera

de amor y cavilo

la mujer apuntala

sueños al florero

a la estatuilla  la pregunta

y al charamico.

Ata a una flor seca

el hilo, amor

que la araña

en su tela modeló.

Inoportuna

¡zas!, la visita

el hilo desató.

Sutil

la trama de la tela de la araña

tesonera

toca aquí

toca allí

viene y va, amor

la mujer

por su tela

por su trama

la que hila sin cesar

al conjuro

que la araña le ofreció.

Por María Hortensia de la Cruz

De: Canto Rodado

Fotografía de Carolina Luciano

Niña

 La poesía cruzó el parque

a la acera del frente

sus pasos dirigía

compungida la faz

dos bolsas de papeles

 y comida, pesaban a su espíritu.

 Regordeta y quinceañera

la niña de espaldas

al verde estanque

de aguas muertas,

ya no fuente

opacó al sol del mediodía.

 El soldado pleno de sueños

y lascivia palpitante

sabedor de lo que hacía, la miró

siguió el curso a la moneda

y le dijo, pide, a la promesa niña, pide

vas a tener lo que quieras, todo lo que quieras.

La poesía furtiva

miró y sonrió

la sin razón, el bochorno

del cadente sol

olvidó por un instante.

Una sonrisa trocó su pena

en un modo de decir

¡haría lo mismo!

 Qué extraño ritual

cuál atávico sentido

hace que la niña

bajo este rayo de fuego

musite ajena a todos

y de espalda al mausoleo

cuando mis ojos

y la cadencia de estos versos

allí la vieron?

Por María Hortensia De La Cruz

De Canto Rodado

Cuando yo sea grande

Cuando yo sea grande quiero ser como las chicas bonitas, de nariz perfilada y piel transparente que salen en Vanidades.

Quisiera que mi pelo lacio y largo se mueva con la brisa y mis mejillas se tiñan de un delicado rosado después de un día en la playa. En vez de ponerme morada y ceniza.

Abuela dice que si me masajeo la nariz suficientes veces se me arreglará y se pondrá finita, así es que no me preocupo.

El asunto con los cabellos también se puede arreglar, lo único es que la terca de mi mamá no me dejará desrizármelos hasta que cumpla los quince. ¡Qué abuso! Mi papá, por su lado, dice que eso sería someterme a una esclavitud innecesaria, que mi pelo es bonito así. Pero, él es mi papá, ¿qué va a saber él?

Cuando yo sea grande me sentaré con las piernas arriba del mueble como los varones. No volveré a usar zapatitos de charol, ni dejaré que me pongan cintillo. Correré descalza en el lodo hasta que se me vaya el aire y siempre tendré cerca una loma verdecita donde tirarme una vez en yagua y otra rodando, una vez en yagua y otra rodando…y cuando esté a punto de vomitar me acostaré con los brazos abiertos en la grama a sentir el mundo dar vueltas a mi alrededor.

Cuando yo sea grande viviré grandes aventuras: escalaré montañas, me tiraré en paracaídas y tendré mi propio barco pirata. Seré modelo de revista, artista, escritora, mamá, esposa, astronauta y empresaria.

Ahora que lo pienso…

  Cuando yo sea grande… quiero ser como yo.

 

Por Carolina Luciano Sánchez

La niña del columpio


Justo sobre el labio, traigo la historia de un día ocurrido muchos años atrás.

Una cicatriz que siempre me ha parecido esconder un secreto.

Me la hice corriendo despreocupada y feliz hacia un columpio que se mecía solo.

Fin fuan decía el columpio.

Todavía recuerdo como la grama mojada besaba mis pies y como el sol, colándose por las ramas,  dibujaba curiosos animalitos  de luz mientras yo iba lo más rápido que podía hacia él.

Creo que alguien gritó mi nombre, pero ya no iba a  detenerme. Estaba tan cerca.

Fin                       fuan.

Con el choque caí a la grama.

No recuerdo nada más de ese día

Pero…

30 y tantos  años después creo que voy entendiendo el mensaje que me trae esa niñita que fui:

Sentir y disfrutar el camino igual que la meta

y si en pos de mis sueños me caigo o me golpean…

llorar,

levantarme,

cicatrizar

y seguir jugando.

 

Por Carolina Luciano

Foto por Pepa de Rivera