Senderos


A veces la sonrisa es una paradoja
son tantos los motivos para sonreír.
Cuando la risa compartida estalla 
los momentos serán inolvidables.

La risita como un monólogo, y el gesto que
la acompaña, es  paréntesis mientras
despejamos una incógnita. Anoche
no reía, tampoco sonreía; soñaba que lloraba.

Yo quería despertar y a pesar de haber
llegado a la cama  gustosa e iniciado 
el ritual de coger el sueño, cómoda y en paz,
mis lágrimas no cesaban de salir.

Desperté, y mire usted que las lágrimas
estaban por doquier, se habían
cristalizado luego de rodar por el piso
como vidriecitos las comparé.

Todo se iluminaba con el juego
de la luz de la mañana en ellas.
Deslumbrada no sabía a donde mirar
todo era brillante, entonces me dije: –¡Alucino!

No, ellas, mis lágrimas o mis cristalitos
eran en verdad luz que despejaba 
varios senderos que se abrían para 
que echara a andar,  pensé.

Volví a dormir y volví a despertar.
Estoy segura de haber despertado
aún veo luz en el camino que elegí.
Yo quiero andar, el sendero me atrae. 


Por María Hortensia de la Cruz
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2 Respuestas a “Senderos

  1. Me encantó esto María Hortensia, está fascinante!

  2. Maria Hortensia que gusto leer tus poesias desde aqui, ahora eres universal, todos podemos disfrutar de tu fina sensibilidad poetica. Un abrazo y que lleguen mas poesias.

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