Misión, mensaje, pasión


Y ahora, me convierto en mí misma.
May Sarton

 Sentada en la parte trasera del Renault 5 familiar, apretujada entre mis hermanas y hermano, apoyé mi frente en la ventana dejándome llevar por las imágenes de Santo Domingo. Qué satisfecha me sentía al haber ganado, por tercera vez consecutiva, mi asiento favorito con el infalible método de gritar antes que todos: ¡la ventana es mía!

Los semáforos cambiando de color, un grupo de limpiabotas con sus cajitas en mano discutiendo acaloradamente, la luz grisácea de un día nublado, una niña con moñitos y  vestido de tul rosado esperando con su madre un carro público…

Salí de mis ensoñaciones al escuchar un fragmento de conversación que mi hermana H mantenía con mi papá:

–       …todos tenemos una misión en la vida, concluía papi respondiendo a una de esas preguntas misiles que ella sabía lanzarle.

Las 29 letras de su respuesta salieron de mi  papá y se quedaron flotando en el techo chocolate del carro. Alcé la vista y las vi bailar un rato para luego caer, una a una, sobre el lago que era ahora mi cabeza y que luego, zambulléndose, dejaron ondas en la superficie y un torbellino en mi interior.

Si todos tenemos una misión, ¿cuál es la mía?

Esta es una pregunta que me ha seducido buena parte de mi vida adulta. Se dice que cada ser humano es como un mensajero, un ángel, si se quiere, un emisario divino portador de un mensaje o misión cuyo color y textura es muy particular a cada persona.

¿Te has preguntado alguna vez cuál es tu mensaje?

El que busca encuentra, dice un viejo adagio y las pistas a lo que vinimos a hacer a la Tierra están por todas partes.

Muchas veces el idioma que usa nuestra vida para hablarnos es el idioma de la pasión. Aquellas cosas que nos atraen aún si no podemos explicar muy bien por qué, los temas sobre los cuales siempre terminamos leyendo, las conversaciones en las que no podemos evitar participar, aquellas cosas que hacemos por puro placer.

La niña que miraba a Santo Domingo pasar por la ventana ha ido aprendiendo a reconocer los temas, las obra de arte, los libros y hasta las personas que encienden una chispa en su alma y que a veces, parecen descomponerse en el aire y sumergirse en el lago de curiosidad que forman su cabeza y corazón cuando algo la atrapa.

Nuestro mensaje, nuestra misión, nuestra forma de servir y sobre todo, de llevar una vida plena y feliz se esconden en las cosas que nos gustan hacer.

Si así lo decidimos, no tiene por qué ser muy complicado.

 

Por Carolina Luciano

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11 Respuestas a “Misión, mensaje, pasión

  1. Pues si…. si nos centramos en lo que nos gusta y lo que queremos…. lo que nos llena, los aspectos positivos de la vida, claro que mas de ello deberiamos ser capaces de cosechar…. Ya sabemos que siempre habra una contra parte… pero sabiendo que esta ahi, sin mas… sin darle mayor importancia… asi mantendriamos la buena vibra….
    De todas formas creo que cada uno esta donde tiene que estar, porque asi lo ha decidido y porque se han dado una serie de circunstancias y situaciones que hacen que estemos aqui… sea cual sea ese lugar.

    Gracias por traer parte de tus memorias al presente comun.
    Un abrazo.

  2. Es interesante descubrir nuestra mision a traves de lo que nos produce placer realizar…pero debe ésta estar necesariamente conectada con los demas? No se siente una realización plena cuando este placer de hacer o vivir algo afecta o relaciona a los demas? Ya sea favoreciendolos material, emocional o espiritualmente ?
    Sera que todas las misiones tienen como ingrediente común el servicio
    a los demas….. Rosa

    • Eso es justo lo que yo creo ;D. Primero hay que saber qué nos llena, explorar lo que nos produce placer, lo que hacemos desde el corazón y luego…
      Luego, buscar la manera de ponerlo al servicio de los demás, sino, por más lindo que sea, se arruga y muere.
      Un abrazote, cuánta gente linda hay en esta familia 😉

  3. En serio eso del carro? No recuerdo.

    Últimamente cada vez que te leo se conmueve algo en mi interior e insisto.. te conectaste !

  4. Esa es la gran pregunta. Nuestro milagro consiste en tejer la respuesta y vivirla

  5. Nuestra misión en la vida es simplemente amar. Amar a todos (as). Si realmente amamos las personas que están a nuestro alrededor, así como todas las cosas materiales o no, como las plantas, los animales, los ríos, el mar… y en primer lugar a Dios quien es amor.
    “Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta el amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe.” 1 Cor 13,1

  6. Pingback: En Entre Lunas… | La Cajita Mágica

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