Archivo mensual: junio 2011

Misión, mensaje, pasión


Y ahora, me convierto en mí misma.
May Sarton

 Sentada en la parte trasera del Renault 5 familiar, apretujada entre mis hermanas y hermano, apoyé mi frente en la ventana dejándome llevar por las imágenes de Santo Domingo. Qué satisfecha me sentía al haber ganado, por tercera vez consecutiva, mi asiento favorito con el infalible método de gritar antes que todos: ¡la ventana es mía!

Los semáforos cambiando de color, un grupo de limpiabotas con sus cajitas en mano discutiendo acaloradamente, la luz grisácea de un día nublado, una niña con moñitos y  vestido de tul rosado esperando con su madre un carro público…

Salí de mis ensoñaciones al escuchar un fragmento de conversación que mi hermana H mantenía con mi papá:

–       …todos tenemos una misión en la vida, concluía papi respondiendo a una de esas preguntas misiles que ella sabía lanzarle.

Las 29 letras de su respuesta salieron de mi  papá y se quedaron flotando en el techo chocolate del carro. Alcé la vista y las vi bailar un rato para luego caer, una a una, sobre el lago que era ahora mi cabeza y que luego, zambulléndose, dejaron ondas en la superficie y un torbellino en mi interior.

Si todos tenemos una misión, ¿cuál es la mía?

Esta es una pregunta que me ha seducido buena parte de mi vida adulta. Se dice que cada ser humano es como un mensajero, un ángel, si se quiere, un emisario divino portador de un mensaje o misión cuyo color y textura es muy particular a cada persona.

¿Te has preguntado alguna vez cuál es tu mensaje?

El que busca encuentra, dice un viejo adagio y las pistas a lo que vinimos a hacer a la Tierra están por todas partes.

Muchas veces el idioma que usa nuestra vida para hablarnos es el idioma de la pasión. Aquellas cosas que nos atraen aún si no podemos explicar muy bien por qué, los temas sobre los cuales siempre terminamos leyendo, las conversaciones en las que no podemos evitar participar, aquellas cosas que hacemos por puro placer.

La niña que miraba a Santo Domingo pasar por la ventana ha ido aprendiendo a reconocer los temas, las obra de arte, los libros y hasta las personas que encienden una chispa en su alma y que a veces, parecen descomponerse en el aire y sumergirse en el lago de curiosidad que forman su cabeza y corazón cuando algo la atrapa.

Nuestro mensaje, nuestra misión, nuestra forma de servir y sobre todo, de llevar una vida plena y feliz se esconden en las cosas que nos gustan hacer.

Si así lo decidimos, no tiene por qué ser muy complicado.

 

Por Carolina Luciano

Preguntas a un sueño

Inspirado en el poema A dónde irá mi sombra cuando muera? de Berenice Pacheco Salazar.

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¿Quién cerrará mis ojos cuando muera?

¿Moriré feliz, plena, en paz?

¿Moriré deseando haber amado más?

¿O moriré arrepentida por las cosas que hice y las que dejé de hacer?

Cuando mi alma se despegue de mi cuerpo,

¿Qué veré?

¿A quién veré?

¿Cómo percibiré mi vida desde la amplia visión de un alma libre?

¿Qué partes de haber estado viva recordaré?

¿Qué pensaré de este grupo de células, experiencias y emociones que soy hoy?

¿Qué papel jugarán mis dudas y mis actos al cerrar por última vez los ojos?

¿Podré ver el patrón?

¿Sienten las almas?

¿O los sentimientos, dudas y preguntas son exclusivos de los vivos?

¿Llegará un ángel a llevarme como en las películas?

Dicen los sabio que la vida es sólo un sueño de la Creación,

Si estoy siendo soñada ¿qué es real entonces?

¿A qué vale la pena aferrarme?

¿Son mis hijos reales, mi pareja real, mis hermanas, amigas?

¿Es la lluvia real?

¿Es la brisa marina en mi cara real?

Si es esto un sueño,

¿Para qué escribo?

¿Por qué siento un llamado a crear, a servir?

Acaso, cuando descarte este cuerpo al morir,

Despierte al fin del letargo y reconozca al Amor

Como lo único que fue verdadero en mi vida.

¿Estás tú soñando?

Por Carolina Luciano Sánchez

El círculo fue el inicio

El círculo fue el inicio,
el transcurso,
el final.
Habita en mis sueños
y lo encuentro en todo cuanto existe.

Me subo al árbol,               desnuda.
Me torno raíz,                     húmeda.
Te ofrendo mis frutos,    cantando.


Por Berenice Pacheco Salazar 

Mandala extraída de la web reiki-terapia.com

Rueda


Fuego, tierra, viento, agua.
Un rostro aquí y otro allá.
Y ya todo cambia y es de nuevo.
A contracorriente todo avanza,
se recrea.
Rueda, rueda,
todo rueda.

Por Berenice Pacheco Salazar,
de “La tarde en que la oruga abrió sus alas” (2011)

Foto por Marga Indigo, 2009

Ciguapeando

Cada día me voy más lejos
mis miedos van volando
desvaneciéndose en el infinito
cada día me voy más alto
descubro cascadas, grutas, manantiales
la ciguapa en mí renace, toma cuerpo
grandes plumas van brotando en mi piel
todo mi cuerpo retoma el plumaje
que en una época poseí
mis piernas se fortalecen
mis pies son grandes garras
trepo árboles y montañas
la solidez y la flexibilidad me armonizan
mi plumaje es fuerte, hermoso, azabache
un collar de blancas plumas adorna mi cuello
mi gran pico encorvado chirrea
ciguapeando llego al arroyo
mojo mis pies en el agua que desciende de la montaña
siento la alegría de la ciguapa en mí
canto canciones a la vida, al amor
experimento la libertad
desnudo mis pies en el riachuelo
entre el agua y las piedras
el viento y el sol
vivo el éxtasis
la aventura de SER.

Por Nelsy Aldebot Reyes

Mujeres libres

Mujeres transgresoras
abriendo alas
volando al infinito
expandiéndose
danzando
amando
saltando cercas
muros y fronteras
mujeres de lluvia
ciguapas
alzándose por  bosques
entre ríos y manantiales
cazadoras, guerreras
mujeres en rojo
abrasadas en fuego
gritando libertad
mujeres serpientes
arrastrándose
acariciando la tierra
resurgiendo la pasión
vida interminable, infinita
mujeres de tierra
recreando la vida
construyendo tapices
entrelazadas
en la roja luna
por los hilos que emergen
desde el centro del ser.

Por Nelsy Aldebot Reyes

Imagen tomada de: http://www.rescatandoladivinidadfemenina.mex.tl

Duermevela

Duermevela

en vaivén

mi espíritu

en fugas y regresos

despierta

en este cuerpo que te sabe

que en resquicios

te presiente y te espera

y no duerme

y no duerme

de ausencia

palmo a palmo

de mi cuerpo

la memoria rota

esparcida recupero

busco un lazo primoroso

y ato cual gavilla

y la guardo

con mi secreto deseo.

Por María Hortensia De La Cruz